El Ejército Popular de
China es uno de los más grandes del mundo. Su tamaño es tal que si quieren
pueden invadirnos sin violencia alguna; nada más dejándose caer. Imagina que
despiertas un día cualquiera y hay un chino a tu lado, que tu mamá trae un
chino consigo y que cada chileno amaneció con su chinito particular. Chino que
no se separará de ti ni por un minuto, tu chino con los chinos de tus amigos
tirarán tallas chinas mientras bromeas con tus amistades. Al cabo de un tiempo
nadie se inmutaría, serían parte de nuestro paisaje, un elemento indispensable
de nuestra cotidianidad. Obvio que a algún maldadoso se le ocurrían las “peleas
de chinos”, pero estos serían casos aislados de nuestra novísima república maoísta
y popular.
El chiste fácil es: qué suerte aquel que le toque la china. (Más suerte sería que la china se dejase tocar)
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